La siembra de girasol: todo lo que hay que saber

El girasol es una planta que tiene su origen en América del Norte. Sus semillas son una importante fuente de principios activos anti-oxidantes, sobre todo de Vitamina E. Diferentes estudios realizados han concluido que dos tercios del aporte diario que necesitamos de Vitamina E, podemos conseguirlos con las semillas de girasol. Además, de ellas obtenemos otros nutrientes, como es el caso del ácido fólico o el magnesio.

La siembra del Girasol

El primer aspecto importante que hay que considerar, a la hora de plantearnos la siembra del girasol, es la elección de una variedad que sea plenamente compatible con el terreno donde cultivaremos. Una gran mayoría de las clases de girasol superarán en metro de altura en su crecimiento.

Para facilitar las labores de siembra, en el mercado existen máquinas neumáticas mecánicas, que agilizan la labor.

Distintas variedades de semillas de girasol

Aunque las semillas de girasol son comestibles, hay que elegir el cultivo más adecuado a la finalidad de la siembra. Si lo que queremos obtener es aceite vegetal, elegiremos la variedad con más porcentaje de aceite en sus semillas. También hay cultivos de carácter ornamental, con frecuencia poco productivos.

En función del tipo de clima, temperaturas, variedad de girasol o terreno, la época ideal de siembra es la que se encuentra entre los meses de marzo a mayo, para hacer la recolección entre septiembre y octubre.

En la siembra del girasol hay que tener en cuenta que la temperatura, a lo largo del ciclo de cultivo, no debe ser superior a los cinco grados centígrados, sin llegar a los diez. El girasol soporta bien las altas temperaturas, pero no los fuertes vientos y las tormentas, que podrían causar daños importantes en la plantación.

La luz y el terreno en la siembra del girasol

Una de las cuestiones que más afectan a la siembra del girasol, es la luminosidad, el cultivo debe hacerse donde el sol incida de una forma directa. Esta luz solar es necesaria para que la planta pueda ir creciendo en esas horas del día de mayor incidencia de los rayos del sol.

El terreno para la siembra del girasol tiene que tener el drenaje suficiente y una riqueza en materia de tipo orgánico. En lo que se refiere a la acidez, la planta del girasol tiene buena tolerancia al pH del terreno, lo ideal es que esté entre 6 y 7.5.

La plantación debe hacerse a una buena profundidad, donde las raíces se desarrollarán buscando los nutrientes que la planta necesita. Los girasoles no son exigentes en cuanto a un terreno específico, pero sí es cierto que su desarrollo es óptimo en suelos de tipo arenoso. Además, en su etapa inicial de crecimiento consumen una elevada cantidad de fósforo, potasio y nitrógeno.

El riego en la siembra del girasol

Las plantas de girasol tienen que regarse con cierta frecuencia, durante su desarrollo. El objetivo es que el terreno de la plantación se mantenga con su grado adecuado de humedad. No obstante, es una planta resistente, que podría soportar ciclos cortos de sequía.

Algunos cuidados necesarios

En el cuidado correcto de la plantación de girasoles, hay que retirar la maleza y otras plantas que invadan la zona de la siembra, porque restarán nutrientes y recursos, sobre todo en la primera fase de la siembra.

También puede ser necesaria una protección contra los pájaros, porque se alimentarán de las semillas de la plantación, pudiendo disminuir la cosecha e incluso arruinarla.

No está recomendado realizar plantaciones secuenciales o sucesivas de girasol, entre otras cosas porque este tipo de prácticas incrementan el riesgo de enfermedades.

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